Una de las funciones imprescindibles en una editorial es la de la comunicación. Tanto el libro como la editorial precisan tener exposición en los medios de comunicación. Estas tareas tienen que estar coordinadas por la figura del Agente de Comunicación. La política de comunicación tiene una triple dimensión: La de la propia imagen de la editorial, la de las actividades que organiza (premios, presentaciones, certámenes, etc.) y la de los libros que edita o reimprime.
Afirma Giles Colleau (La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, Buenos Aires, Argentina, La Marca Editora, 2008. Pagina 113)
“Estos editores (Se refiere a los llamados Independientes) no siempre tienen conciencia de la necesidad de informar a los lectores, vendedores, prescriptores, que su libro existe. Nadie puede leer todos los libros: ni los periodistas, ni los libreros, ni los bibliotecarios. No basta con enviar un libro a un periodista para que hable de él, así como no alcanza con crear un sitio de Internet para que sea visitado. El trabajo con la prensa es arduo, laborioso, ingrato, consumidor de un tiempo que muchos preferirían dedicar a otra cosa, pero indispensable”.
Según Manuel Pimentel (Manual del editor. Cómo funciona la moderna industria editorial, Córdoba, Berenice, 2007.) “Un libro al que no le hayamos conseguido otorgar un mínimo de resonancia pública será como un huérfano, abandonado a su suerte en el marasmo de la librería. Algunos afirman malévolamente que las librerías son el mayor orfanato del mundo, dado el número de huérfanos que cobijan, libros solitarios que están condenados al más triste de los destinos, a la devolución y destrucción o saldo. Debemos realizar el mayor esfuerzo en la comunicación pública, y, para ello, la tarea del director de comunicación es fundamental, tal y como antes analizamos. Los medios de comunicación se convierten en aliados imprescindibles. La publicidad tradicional suele ser prohibitiva para el sector del libro. El coste de una campaña publicitaria suele ser mucho más elevado que el posible beneficio a percibir. Somos conscientes de que las noticias, críticas o reseñas de nuestros libros son mucho más importantes para su venta que un frío anuncio publicitario”.
David Cole expresa (Marketing editorial: la guía, México, Fondo de Cultura Económica, 2003.)
“La enorme producción de obras que hoy caracteriza a la industria del libro obliga a los editores a replantear el modo en que conciben y comercializan su catálogo. Tal vez la mejor manera de determinar una estrategia que vincule la generación de obras con su venta sea tender firmes puentes entre los editores y su público –el ya existente y el potencial-, fortaleciendo los eslabones comerciales que hay entre unos y otros.”

